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Democracia líquida.

 

 

Eduardo Borunda.

La democracia mexicana está a prueba. Los resultados electorales del pasado mes de  julio del 2018 fueron históricos, ya no se van a repetir, cambiarán inevitablemente. Siguiendo con la parábola de Jesucristo, “por sus obras los conoceréis” en directa referencia a la naturaleza humana la cual es cambiante, acomodaticia, o en las palabras del filósofo Bauman, tenemos una sociedad líquida. En este sentido, puedo deducir entonces que tenemos un sociedad cuya democracia es amoldable, a juicio de unos y a las sentencias de otros. En este punto es importante recalcar entonces que las obras, de lo que hacemos nos hacen lo que  somos y nos autoconocernos como seres líquidos cuyo apellido es el ser mexicanos.

Así, el gobierno de la cuarta transformación está sumando adeptos y deshaciéndose de otros considerados como parásitos, a quienes no les pudo cumplir los espacios que un día les prometieron, es decir, MORENA está en el poder 6 años después de nacer como partido político. Lo mismo le pasó al PRI, ese partido hegemónico que se gloriaba de sus triunfos a través de la hegemonía política, es decir, cuando ganaba con el carro completo, poco a poco fue perdiendo fuerza y hoy presume su único cargo de elección que ostenta en la gloriosa y llamada heroica Ciudad Juárez, es decir de una superestructura gubernamental omnipoderosa sólo puede presumir una simple regiduría, un simple espacio producto de las acciones de sus dirigentes.

En el campo de los sectores del PAN, la apuesta por una continuidad en el poder del gobierno estatal abre el espectro, muchos grupos, muchos intereses, pero en fin, así es la naturaleza humana y política. Si las elecciones fueran hoy, ¿Cuáles serían los resultados? Son las grandes preguntas que en los cafés grillos se hacen los principales actores sociales y económicos. Existe entonces una realineación política, entendida esta como un reagrupamiento de fuerzas políticas.

Para completar el cuadro, hay un gran descrédito de los partidos políticos, los candidatos independientes han ido comiéndose poco a poco un mercado de electores ávidos de resultados ante la ineficacia de un aparato gubernamental que está agotado. Los tiempos electorales están corriendo y los aspirantes, los partidos, los actores sociales y los políticos están ansiosos de que el reloj avance. En términos coloquiales se diría que se les cuecen las habas para las elecciones del 2021.

Antes de empezar a hacer un desfile de nombres de cada uno de los aspirantes a la gubernatura, empezaríamos a decir que aún hay un largo trecho por recorrer. Será hasta el año 2020 en el mes de diciembre que se sabrá sin duda quienes serán los finalistas y quienes pudieran ser los candidatos que aparecerán en las boletas electorales. De los datos que se puedan presentar en este momento podemos decir simplemente que son conjeturas sin rigor científico y por lo tanto hay que esperar los datos duros.

Los que si podemos decir es que existe un alto grado de aceptación a los primeros días del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, la maquinaria de comunicación que está operando, le está funcionando en los primeros 70 días… falta otro mes para saber como se reposicionan cada uno de los titulares de los poderes del estado y de la presidencia municipal.

En conclusión, el informe del gobernador Javier Corral del próximo primero de marzo marcará la pauta del seguimiento noticioso. Habrá enroques y llamados a cerrar filas entorno a la administración estatal, será casi su penúltimo evento en dónde pueda amarrar lo que será el sello de su administración. El resto del trabajo será preparar su cierre de administración. Será un gobierno de transición muy corto en lo que hemos visto de la historia chihuahuense.

 

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