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BARRERA DE SOL

HANG CHIKEEN
Por Manolo de la Laguna

Si vosotros amigos (as) aficionaos, creen que el título de este texto se refiere a algún platillo chino, andan muy equivocaos… y a propósito de platillos, cómo amanecieron en esta Navidad, porque nosotros amanecimos jibaos por tragones, le pegamos con fervor guadalupano a la tamaliza y a la buñueliza y qué decir del espagueti y er bacalao; un antiácido fue la solución a nuestro problema digestivo y asunto arreglao.
Han Chikeen, efectivamente nació en China, concretamente en la provincia de Sunwuy, lo cual queda a más de trece mil kilómetros de este México nuestro; siendo muy pequeño nuestro personaje, sus padres se lo llevaron a Los Ángeles, California, por problemas políticos en el país asiático para después, radicarse definitivamente en este El Cuerno de la Abundancia.
Corría el año de l905. Años después Han asiste a una corrida de toros en el D. F. y ahí encontró su vocación ¡selé tolelo!, pensó para sus adentlos y efectivamente, en 1911 el oriental se viste de luces como novillero, después de un duro aprendizaje en la escuela taurina de un tal José Romero.
En 1912, anteponiendo un nombre mexicano a su nombre de orógen, Vicente debutó en Guadalajara, con una mala tarde, pues los novillos de la hacienda de Rivera, deslucieron el festejo, aunque Chente demostró porque quelía ser torero, pues manejó estupendamente tanto el percal como la franela, escuchando una cerrada ovación, lo que equivaldría, según nosotros, en estos tiempos de tolos mansos, al corte de una oreja. Vicente se la había jugado de a de veras y fue sacado en volandas por los incondicionales de la fiesta (sic), según narra la crónica de la época.
Y Vicente Hang siguió toleando por esas plazas de Dios y después de dejalse ver en América, se fue a hacer la España, donde, como era de esperarse, despertó gran culiosidá por ser un tolelo chino, así como por sus raros trajes que vestía. Tolea una colta tempolá en 1930 y su decepción fue tan glande, que casi cuelga los bártulos, pues acá le pagaban al «Fenómeno Amarillo», hasta 40 mil pesetas 40, mientras que allá, le pagaron solamente 3 mil 3. Aún así toleó en Barcelona una novillada de Villarroel, altelnando con Cantimplas y Er Niño de la Brocha. En Segovia mata su plimel tolo y en Palma de Mayorca es cogido gravemente y un mes después, recupelado de flactula de costillas, tolea en Madrid.
Sí, en Madrí, en la mismísima plaza de Vista Alegre, poniéndose en las taquillas el cartel de NO HAY BILLETES, simpatizando el respetable con la figura oriental y la prensa lo calma de elogios y se escribe una copla para Vicente Hang: El Hijo del Sol Naciente/ venció en la fiesta taurina/por hoy no está mal Vicente/y puede nadar la china. Nuestro personaje asiático, desde luego no fue figula destacada en la tolelía, pero duló 20 años 20 toleando en ambos laos del Atlántico, en una época donde no era nada fácil hacer el paseíllo con las figuras de la época y menos siendo chino. Vale.

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