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Gélido proceso electoral.

 

 

Eduardo Borunda.

En un cuento de hadas todo es paz, armonía, amor y una historia color de rosa. Un proceso electoral es intenso, movimiento, incertidumbre, debate y participación ciudadana. Sin embargo, la pandemia actual que estamos viviendo con el COVID – 19 nos ha impuesto nuevos modos de hacer política, de hacer proselitismo y de hacer campañas electorales. Es una campaña sin campañas.

Las redes sociales ocupan el primer espacio para dar pie a una nueva normalidad, con eventos masivos de 10 a 20 ciudadanos, donde no reconocemos las caras de quienes están dando un mensaje, donde no se guardan los protocolos de protección ante una concurrencia superior. Los mensajes son color de rosa, el debate de las ideas a través de la argumentación de los actores principales se va a difuminar, bajando la intensidad de la participación ciudadana, provocando una elección sin electores.

La pandemia ha enfriado aún más el invierno electoral para pasar a una primavera fría. Sin toma de cruceros, sin mítines multitudinarios, sin banderolas, sin el sonido del claxon de los carros. Es un proceso electoral a la distancia, alejado de los electores, con una legislación que impide el uso de materiales utilitarios con una cantidad enorme de “asegunes” que han atado las manos a los equipos de campañas.

Tuvimos un periodo de precampaña disfrazado de no campaña y tiempos de campaña que han sido disfrazados de precampaña. El proceso electoral marcha con fundamento en la legislación y norma vigente, sin violentar la ley, se han encontrado los derechos a la libertad de expresión para manifestar las cualidades y bonanzas de los aspirantes, unos dando conferencias, otros con entrevistas, hablando de la no política, pero haciéndola en la vida y contextos actuales. Todos son “buenas gentes”, dadivosos, sabios, las mejores cartas. Así son los procesos electorales en tiempos de pandemia.

La pandemia o a causa de ella, hoy vivimos también la incertidumbre de las candidaturas, algunos partidos, no todos, aún no han podido cumplir con las postulaciones, otros están en el limbo. Ya no pueden hacer precampañas, pero las hacen y ni siquiera podemos decir que son precampañas son campañas abiertas protegidas por el derecho constitucional de la libertad de expresión, la forma es fondo, dirían otros.

Hay incertidumbre también sobre el inicio de las campañas, será hasta el mes de abril, pero ¿Qué harán los partidos políticos, los candidatos y demás actores en estos largos meses donde no se puede pedir el voto? No pueden incluso hacer propuestas de campaña, no pueden hablar sobre sus candidaturas y no pueden decir ni pío. Entonces, es urgente una revisión a fondo del proceso electoral para corregir lo que hay, para incluir lo que no hay y dejar de lado la simulación y abrir los procesos electorales de acuerdo a cada una de las regiones.

Cada región es diferente, hay municipios con 50 casillas, otras con 300, unas más con 700 y otras con 2000. Deben tener tiempos especiales, espacios diferenciados, normatividad específica. Los recursos para cada uno de los municipios se presupuestan de manera diferente, ¿porque no hacer lo mismo con los tiempos electorales? Cada municipio tiene un número muy diferenciado en la conformación de sus listados nominales, los tiempos para el cómputo de las elecciones debe ser diferente.

Faltan 16 domingos para la jornada electoral. Los electores viven hoy más incertidumbres que nunca, no saben quién será el ganador de la jornada cívica (ni nosotros), no saben incluso por quién van a votar, son electores indecisos, electores que no saben el nombre del diputado de su distrito, no saben quién los representa y no saben qué beneficios le ha dado haber votado por él o por ella. Es una ciudadanía no informada la que va a depositar su voto y no sabe a quién van a elegir.

La atracción de la elección será sobre la nominación de los partidos que propongan a sus candidatos a la gubernatura y después de ellos a los candidatos a alcaldes (presidentes municipales). Para los electores sólo se elige al alcalde, sin embargo, hay una planilla de regidores en dicha elección, la cual también se vota de manera conjunta y los ciudadanos desconocen a los integrantes. Los otros cargos de elección popular, sindicatura, diputados federales y locales pasarán desapercibidos en lo inmediato. Así, las elecciones serán cortas con 5 semanas de difusión y serán largas para unos. Así serán las elecciones en medio de la pandemia que no termina.

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