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Combi y Estado de derecho.

 

 

 

 

Eduardo Borunda.

Con gran indignación hemos visto una tras otras los asaltos a mano armada (a veces con pistola en mano a veces con puñal o cuchillo) que se comparten en las redes sociales, los culpables nunca son detenidos. Las víctimas han optado por celulares falsos, carteras dobles en fin han cambiado sus hábitos de transporte junto con sus pertenencias para proteger su patrimonio. Las imágenes de la semana pasado solo muestran que sigue fallando el Estado de derecho, los ciudadanos tienen que hacerse justicia con sus propias manos.

Veremos también nosotros la indignación de las autoridades cuando lean estas líneas y les digamos no han hecho su trabajo. Podrán justificarse y decir que no recibieron denuncias, cuando su labor de prevención es esa. No actuar cuando hayan sucedido las cosas, sino antes.

El Estado de derecho es que se respeten a las instituciones, que nadie se haga justicia por su propia mano, que exista un orden jurídico procedimental que garantice la seguridad de los ciudadanos cuando se ven afectados sus derechos y propiedades. La delincuencia ha sobrepasado con actos la estabilidad social de los mexicanos. Es un tema, el de “La Combi”, que invadió las noticias y fue parte de la agenda nacional ciudadana ya harta del saqueo que a diario se hace en los medios de transporte del estado de México y que se reproduce a lo largo y ancho del país.

Existen carreteras en el país que han sido tomados por grupos de presión en las que las cuotas son cobradas y no entran a las finanzas públicas. Allí no hay represión ni actúa la Guardia Nacional. Grupos de delincuencia organizada se pasean en las capitales de los estados bajo el amparo de las autoridades federales, presumen sus arsenales suponiéndose intocables. Existen municipios en todo el país en donde no hay policía municipal, la vigilancia es en muchas ocasiones realizada por las guardias ciudadanas, usan armas de uso exclusivo para el ejército.

Existen entonces en el país una serie de conductas que son todo menos un Estado de derecho. La figura de los justicieros como en las películas de Hollywood son reales, es un comportamiento analizado desde la sociología que implica un frente ante la violencia generalizada o en este caso los actos de impunidad por el asalto agravado y recurrente en las carreteras mexicanas. El “justiciero ciudadano” es una alternativa ante la poca eficacia de la autoridad de imponer el orden social.

Cuando estas conductas se van a la arena de lo público y lo político se busca incluso defender al atacante, pero en el momento, salió la frustración, el hambre, el desamparo, la pobreza, el miedo a perder lo poco o mucho que se tiene. No justificare la conducta de los “justicieros” pero tampoco defenderá al victimario que pasó a ser víctima de los ocupantes de la combi. Incluso iría un poco más, pedir apoyo psicológico a los ocupantes y garantizar su seguridad personal es lo menos que debe realizar el Estado.

Los ocupantes de la combi tienen nombre y apellidos, se llaman Juan, Pedro, José, Ramón, Luis. Sus apellidos González, Pérez, Ramírez, Sánchez, García. Son ciudadanos que tuvieron una oportunidad de salir de la invisibilidad de las víctimas de la delincuencia y se convirtieron en “Héroes nacionales”. Su ejemplo es replicado, con resultados dudosos e incluso negativos, ya que no sabemos con qué armas los delincuentes van a ir acompañados poniendo en peligro la vida de los otros ocupantes de las combis, uber, taxis, camiones, ruteras que circulan en las calles de México.

“¡Para que sientas lo que sentimos!” fue un mensaje de “los justicieros” a los ladrones. Despojado de su ropa, bajado de la combi y abandonado a su suerte en la calle, el ladrón tendrá traumas físicos y mentales después de los golpes que le produjeron infinidad de moretones en su cara y el resto del cuerpo. No se podrá recuperar en pocas semanas. Debe (pero no creo) rendir su declaración ante el ministerio público, debe ser procesado por asalto, intento de asalto y delincuencia organizada. Deberá pasar días en prisión hasta que se tenga una sentencia del juez. No debe quedar libre de la noche a la mañana, el punto central es que es un delincuente que sufrió la respuesta a sus actos.

El caso de la combi es sólo uno de los cientos de casos que se pueden repetir en el país, por ello no pueden quedar impunes los actos de la delincuencia organizada según la escala del delito cometido para que no se vuelvan a repetir. Lo peor de ello es que quede libre y a las pocas semanas vuelva a la misma vida que llevaba, sin medidas correctivas. En el peor escenario, verlo otra vez en videos asaltando otras unidades, eso sí sería una catástrofe para nuestro estado de derecho y para las autoridades.

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