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EN LAS NUBES

 

4 de junio de 2019

 

Entre genio y locura

Carlos Ravelo Galindo, afirma:

El presidente del Poder Judicial Federal  Arturo Zaldívar Lelo de Larrea,  aceptó que “existen  juzgadores federales que no merecen estar en el Poder Judicial. Algunos, añadió han establecido  nexos con el crimen organizado.

Acusó que encontró mala administración, corrupción y nepotismo, en la institución. Que investga.

El Poder Judicial es autónomo del Ejecutivo y del Legislativo.

Lo integran ministros, magistrados y jueces de Distrito

Desde su campaña, el  que ya trabaja  en Palacio Nacional,  había solicitado una investigación que, según vemos, comenzó.

Y faltan todavía cinco años para deshacer  entuertos pasados. Y también, por qué no. Del presente..

Aun cuando algunos, no lo crean.

Los genios a menudo se comportan de forma extraña.

Echemos un vistazo a estos admirables individuos que prueban que existe una delgada línea entre el genio y la locura.

Por ejemplo ¿Sabías que Víctor Hugo se rasuró la mitad de su cabello y barba para disuadirse a sí mismo de salir y no distraerse de escribir su novela?

¿O que a Charles Dickens le gustaba visitar la morgue de París?

         Que Charles Darwin tenía las preferencias alimenticias más extrañas.

Durante su viaje alrededor del mundo, no solo estudiaba la diversidad de la fauna, sino que se comía a todas las criaturas que  conocía, incluidos los insectos.

Le gustaban especialmente el armadillo y un roedor anónimo de color chocolate.

Sin embargo, no estaba muy interesado en el estofado de puma. Incluso era miembro de The Glutton Club (El Club del Glotón), en el que se reunían cada semana para discutir qué platos exóticos habían probado.

         Que Abraham Lincoln, decimosexto  Presidente de los Estados Unidos solía guardar todos los documentos importantes en su famoso sombrero.

Y también decidió dejarse barba después de que una niña dijo que a todas las mujeres les encantaban las patillas.

         Víctor  Hugo el escritor, por su parte,  se obligaba a concentrarse en el trabajo al utilizar algunos métodos extraños.

Había hecho que sus sirvientes se llevaran toda su ropa, de modo que no podía salir de casa.

Y cuando trabajaba en El jorobado de Notre-Dame,  se cortó la mitad de la barba y el cabello y tiró las tijeras para que no hubiera otra opción para arreglar el desaguisado, que  pasar  días encerrado  en casa.

         Gabrielle Coco, Chanel,  siempre llevaba unas tijeras alrededor del cuello.

Cuando notaba  que una de sus modelos llevaba un vestido creado por otro diseñador, realizaba unos cortes en la prenda y se veía más elegante de esa manera.

Para divertirse, Charles Dickens solía visitar la morgue de París.       Dijo: «Cuando estoy en París, una fuerza desconocida me hace visitar la morgue. «No quiero ir allí, pero sí voy».

El escritor también solía seguir una dieta de champán, que había sido prescrita por un médico.

Craveloygalindo@gmail.com

 

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