Home » Opinión » Masacre en Walmart, no se olvida

Masacre en Walmart, no se olvida

 

Eduardo Borunda.

Son muchas las narrativas de quienes un fatídico 3 de agosto de 2019 vivieron de cerca la matanza en contra de usuarios de la plaza comercial de Walmart en El Paso Texas. Un día que se va a recordar como el más triste de la historia transfronteriza. Las razones son simples, es un espacio común. Teóricos como Marc Augé los llamaría “los no lugares” por tener características como el anonimato, permanecemos cierto momento y después trasladarse a otros lugares. Regularmente se llaman los no lugares a los aeropuertos, las estaciones del ferrocarril o una central camionera.

Walmart sigue siendo un “no lugar” desde el punto de vista de estudio de la antropología, el anonimato de quienes transitamos en sus pasillos, buscamos bajo una lista las compras a realizar, las filas para pagar y abandonar el lugar bajo tus espaldas. Es un espacio común, que hoy entre sus pasillos tiene líneas que indican bajo los parámetros de la pandemia un camino sugerido, pidiendo guardar la distancia, con máscaras en la cara que evitan de cierta manera el contagio masivo entre los usuarios.

La matanza en ese lugar transformó la vida fronteriza, fue difícil regresar. No hubo un regreso inmediato, varios meses de investigación, ubicación de guardias de seguridad, cámaras de vigilancia, la imposibilidad de algunos de contener el llanto en el “memorial” ciudadano levantado en sus espaldas dieron cuenta de la solidaridad humana, recordando que el mal existe no por sí mismo, sino que es la ausencia de bien en una persona la que enluto la vida de millones.

Ustedes pueden afirmar que la matanza no afectó la vida transfronteriza, pero seguramente muchos ese día iban a estar cerca o dentro del mismo lugar. Mi familia lo sufrió, mi hija estuvo a minutos de apersonarse en el lugar. Cosas del destino hicieron que gracias a Dios no llegara a hacer compras, mismas que ya había planeado hacer. Mi esposa iba a estar tomando una sesión fotográfica en la calle por la cual se ubica el centro comercial. Las dos estuvieron a menos de 5 minutos de distancia de los hechos. Mi hija, fue de las primeras personas que estuvieron dando apoyo en las unidades de medicina, por si alguien necesitaba acompañamiento psicológico, llevó comida al hospital antes de que alguien sugiriera que se necesitaba ayuda. Historias como esta fueron se pueden contar por miles.

Los hospitales recibieron para el banco de sangre a más donadores y las filas se extendieron durante horas, largas filas de paseños y juarenses estuvieron llevando comida, agua a los albergues que atendían a las víctimas que se habían encontrado dentro de la tienda y que esperaban dar sus declaraciones en las instalaciones que se habían acondicionado para tal efecto. “El Paso Strong” fue tendencia mundial y aún siguen las leyendas escritas en las fortalezas de los negocios, las casas, los espectaculares de la ciudad.

Las víctimas, de origen mexicano en su gran mayoría, tuvieron en el color de su piel “el delito” que el atacante utilizó como excusa. Fue evidente que el discurso de odio de los gobernantes había afectado en la mente del perpetrador de los hechos. La vulnerabilidad de la comunidad hispana es hoy más que nunca un elemento de análisis. No se puede justificar la matanza, tampoco los discursos que desde los gobiernos se usan con fines ideológicos para obtener votos. Sean de izquierda o de derecha, el discurso de odio sólo trae como cosecha la muerte y la indignación social.

La conmemoración de este 3 de agosto debe ser en memoria de quienes murieron, de los heridos, de los que estuvieron presentes y lograron salvar sus vidas, de quienes fueron afectados en la vida. Los mensajes de texto, las llamadas telefónicas, los videos, las noticias, daban ese día una reconstrucción de los hechos. Millones lloramos con las imágenes que llegaban avisando que no estuviéramos cerca del lugar, no sabíamos la magnitud de la tragedia, incluso, algunos videos de quienes grababan, fueron cortados por ellos mismos al romper en llanto al ver la sangre que se esparcía en un estacionamiento cercano a la puerta en el que por decenas de veces habíamos cruzado.

En el memorial improvisado en las espaldas de las entradas principales, rompimos el llanto, muchos no llegaron a caminar por el lugar, era un símbolo de luto, de espacio de oración, de reflexión, de llanto. En ella había banderas de muchos países, monos de peluche, veladoras, cruces con el nombre de los caídos, rosarios, escapularios. Un memorial que pedía perdón a las víctimas porque fue un crimen cobarde alimentado por un discurso de odio. En memoria de ellos, podemos entonces afirmar que el ¡3 de agosto no se olvida!

Tal vez te interese...

OBTIENE ENFERMERO DEL HGR No. 66 DEL IMSS EN CIUDAD JUÁREZ LA CONDECORACIÓN MIGUEL HIDALGO

Facebook WhatsApp Twitter     OBTIENE ENFERMERO DEL HGR No. 66 DEL IMSS EN CIUDAD …

Powered by themekiller.com